Presentación
CARA DE PIEDRA
Ruminagui, Irruminabi u Orominabi fue el nombre que lo dieron los españoles durante la conquista.
Según los historiadores coloniales Rumiñahui fue un hijo más de Huayna Capac en una Ati del abolengo de Quito, Luchar por la independencia no era cosa nueva para un Ati, había ido acompañando como otros generales a Atahualpa. Cuando vio caer a Atahualpa y huir en desbandadas a las multitudes emprendió la retirada para su propio país, para organizar bélicamente la defensa.
Asumió rápidamente, poderes dictatoriales, y llamo a todos los pueblos de Quito para la defensa contra los "barbudos". Castigo cruelmente a los pueblos que no asistieron, coincidió con esta actitud otros compatriotas como Quisquis, Calicuchima, Eplicachima y otros...... A Quisquis le asesinó un inca traidor, y a Calicuchima lo quemaron vivo los españoles.
Rumiñahui, contaba con 12.000 hombres para la organización de la resistencia indígena y fue ayudado por varios héroes, Zopozopangui, Nina, Razo-Razo, Quingalumba,.... etc. El Llactacunga organizaba la resistencia el cacique Tucomango, en los Chillo el jefe Quimbalembo,
Estaba muy bien organizada la fuerza de resistencia e inclusive estaban a punto de vencer a los invasores, cuando de subito sobrevino la erupción del volcán Tungurahua, en julio de 1534, y muchísimos indios según la costumbre vieron en ello una expresión de divino enojo y el anuncio de una fatalidad se desbandaron espantados.
Rumiñahui, empezó su retirada y en su camino fue quemando chozas de Mocha y Llactacunga, con fines estratégicos, así suprimía albergue a los extranjeros. Al llegar a Quito también lo destruyo, al igual que a las vírgenes del sol o Acllacunas, luego saco todos sus ídolos y joyas de los templos, recogió todo el oro y piedras preciosas inclusive de las residencias de los señores, reunió a mas de 5000 indígenas jóvenes aparte de la multitud, a 11 hijos de Atahualpa con todo sus bagaje, Quito quedo desolada.
Benalcázar empezó su persecución y lo alcanzo en un peñón distante y casi inaccesible de la cordillera oriental, en su propia región de Píllaro y lo condujo a Quito, Lo sometió a torturas sin fin, para que revelase el lugar donde escondió los tesoros, el Inca calló siempre despectivamente o indicaba sitios lejanos o imposibles de llegar. Así lo entretuvo durante algunos días, hasta que una mañana los españoles cansados de tanta burla lo ahorcaron al héroe. Con la muerte de Rumiñahui se extinguieron las ultimas llamas de valor indígena.